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Brillo Mental: Iluminando la oscuridad de los pensamientos

Desarrollar habilidades para discernir entre pensamientos útiles y perjudiciales puede llevar a una toma de decisiones más consciente y fundamentada.

Brillo Mental: Iluminando la oscuridad de los pensamientos

Que “¿Por qué hice eso en aquel momento?”, “Si tan solo hubiera tomado una decisión diferente…”, “Me arrepiento de no haber aprovechado esa oportunidad.”, “¿Por qué permití que esa situación me afectara tanto?”, “Debería haber sido más valiente y haberme enfrentado a esa situación.”

¿Cuántas veces notas que estas pensando de esta forma?, ¿Eres consciente de tus pensamientos?, ¿Cómo estos te afectan? … Si no sabes cómo responder a estas preguntas, seguramente es porque no has aumentado tu pensamiento consciente.

Desarrollar habilidades para discernir entre pensamientos útiles y perjudiciales puede llevar a una toma de decisiones más consciente y fundamentada. Al aumentar la claridad mental y la comprensión de los propios pensamientos, puedes tomar decisiones más alineadas con sus valores y metas.

Al cultivar una mayor consciencia de los propios pensamientos y emociones (que se activan con los pensamientos) puedes mejorar tu capacidad para comunicarte de manera efectiva y empática con los demás. Esto puede fortalecer tus relaciones interpersonales al fomentar una mayor comprensión y conexión emocional con los demás.

Así que son muchas las ventajas que esto trae para tí. Por eso quiero que vuelvas a leer los pensamientos que están en el inicio de este blog, todos ellos se ubican en el pasado. Estos pensamientos pueden generar remordimiento, culpa, nostalgia o una sensación de estar estancado. Es importante reconocerlos y trabajar en cambiar la perspectiva para centrarse más en el presente y en cómo aprender de las experiencias pasadas para crecer y avanzar.

Hay otros que se ubican en el futuro como “Creo que voy a fracasar en este proyecto”, “¿Cómo serán las cosas dentro de unos años?”, “¿Qué pasará si tomo la decisión equivocada y arruino mi futuro?”, “No estoy preparado/a para lo que vendrá…”, “No estoy a la altura de las expectativas que tienen los demás de mí…”. Estos pensamientos pueden generar ansiedad, preocupación y miedo sobre lo que está por venir. Es importante reconocerlos y trabajar en desarrollar habilidades de afrontamiento y enfoque en el presente para reducir la angustia relacionada con el futuro incierto.

Mediante la práctica de actividades de pensamiento consciente donde reconocemos dónde se encuentran estos pensamientos en el tiempo (presente, pasado, futuro) podemos entender mejor nuestras preocupaciones, deseos y patrones de pensamiento. Esto nos permite desarrollar un mayor autoconocimiento y comprender cómo nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y acciones.

Reflexionar sobre nuestros pensamientos pasados nos permite aprender de nuestras experiencias y tomar decisiones más informadas en el presente. Al analizar lo que salió bien y lo que salió mal en el pasado, podemos aplicar ese conocimiento para mejorar nuestras acciones y resultados actuales. Pensar en el futuro nos permite establecer metas, planificar y tomar medidas para lograr lo que deseamos. Esto puede ayudarnos a mantenernos enfocados en nuestras metas, objetivos y a tomar decisiones que nos acerquen a ellos de manera efectiva.

Centrar nuestros pensamientos en el presente nos permite vivir de manera más plena y consciente. Esto puede reducir la ansiedad relacionada con el futuro y el remordimiento relacionado con el pasado, ya que nos ayuda a estar más presentes en nuestras experiencias actuales y a disfrutar del momento presente.

Si quieres profundizar en la práctica de pensamiento consciente puedes empezar por buscar un lugar tranquilo y poner un cronómetro de 1 minuto cada vez, primero haz tres respiraciones profundas, conecta con tu ser e identifica cómo te sientes, trata de describirlo en una palabra. Luego inicia el cronómetro, durante un minuto respira y observa tus pensamientos, para y reinicia el cronómetro, durante 1 minuto escribe en una libreta todos tus pensamientos. Hazlo varias veces y luego de tener el escrito completo, identifica con un lapicero de un color distinto al que usaste para escribir con las iniciales “PR” para identificar los pensamientos del presente, “P” para los del pasado y “F” para los del futuro. Puedes ver la práctica completa guiada en video en mi instagram @psic.angelicadiaz.

Mantener un equilibrio saludable entre pensamientos sobre el pasado, presente y futuro puede ayudarnos a mantener una salud mental y emocional óptima. Esto nos permite procesar adecuadamente las experiencias pasadas, disfrutar plenamente del presente y planificar con anticipación para el futuro sin caer en la rumiación excesiva o la ansiedad anticipatoria.

Al vivir en el presente, podemos aprender a aceptar y abrazar nuestras emociones actuales, en lugar de luchar contra ellas o evadirlas. Esto fomenta una mayor autenticidad emocional y nos permite experimentar una gama más amplia de emociones de manera saludable, lo que contribuye a una mayor resiliencia emocional.

Al estar presentes en cada momento, somos más capaces de apreciar las pequeñas alegrías de la vida y encontrar significado en nuestras experiencias cotidianas. Esto nos ayuda a cultivar una sensación de gratitud y satisfacción con lo que tenemos en el presente, en lugar de anhelar constantemente lo que podría haber sido o lo que podría ser en el futuro.

Al estar plenamente presentes en nuestras interacciones con los demás, podemos establecer conexiones más profundas y significativas. Escuchar activamente, mostrar empatía y estar completamente presentes durante las conversaciones ayuda a fortalecer los lazos emocionales y promueve relaciones más saludables y satisfactorias.

Al enfocarnos en el presente, podemos mejorar nuestra capacidad de concentración y atención. Esto nos permite realizar tareas con mayor eficiencia y precisión, así como también nos ayuda a disfrutar más plenamente de nuestras actividades y experiencias diarias.

Vale la pena, verdad?… Así que te invito a que empieces por esta práctica que es muy sencilla de integrar a tus actividades en cualquier momento, solo te va a tomar alrededor de 10 minutos. Recuerda que la atención plena no es una gran talento, todas las personas pueden acceder a ella, es solo cuestión de poner en práctica, de entrenar constantemente como cualquier otra disciplina.

No olvides ser compasivo/a contigo mismo/a. Empieza por hacerlo unos pocos minutos al día y luego ve aumentando. Ve a tu propio ritmo, en este camino de sanación la carrera es solo contra tí mismo/a.

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Si deseas saber más sobre técnicas de atención plena y “Autocontrol”, únete a mi comunidad “Un amor que florece” donde puedes obtener asesoría gratuita.


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